Los peligros de la procesionaria generan cada año una gran preocupación, especialmente en zonas con pinares, parques urbanos y áreas residenciales. Aunque su presencia es estacional, los riesgos asociados a esta oruga van mucho más allá de lo que suele percibirse a simple vista.
Conocer por qué la procesionaria es peligrosa, cómo actúa y en qué momentos supone un mayor riesgo es clave para prevenir problemas de salud en personas y animales, así como para evitar errores comunes que pueden agravar la situación.
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ToggleQué es la procesionaria del pino y por qué aparece
La procesionaria del pino es la fase larvaria de una polilla que completa su ciclo biológico en distintas especies de pinos. Durante el invierno, las orugas permanecen agrupadas en nidos sedosos situados en las copas de los árboles, donde se desarrollan protegidas de las bajas temperaturas.
Su expansión se ha visto favorecida por factores como:
- El aumento de temperaturas en invierno.
- La reducción de depredadores naturales.
- La presencia de pinares en entornos urbanos y periurbanos.
Esta combinación explica por qué la procesionaria no es solo un problema forestal, sino también un riesgo en jardines, colegios y zonas frecuentadas por mascotas.

Por qué la procesionaria es peligrosa
La procesionaria está considerada peligrosa por su sistema defensivo, basado en la liberación de pelos urticantes microscópicos que pueden provocar reacciones importantes incluso sin contacto directo.
Estos riesgos afectan tanto a personas como a animales y se mantienen activos durante más tiempo del que suele creerse.
1. Pelos urticantes: el principal peligro de la procesionaria
El mayor peligro de la procesionaria reside en sus pelos urticantes, también conocidos como tricomas. Cada oruga posee miles de estos filamentos, que contienen una sustancia altamente irritante.
Los pelos se desprenden con facilidad y pueden:
- Transportarse por el aire.
- Depositarse en el suelo o superficies.
- Activarse por roce o manipulación accidental.
Por este motivo, no es necesario tocar la oruga para sufrir sus efectos, lo que incrementa notablemente el riesgo.
2. Peligros de la procesionaria para las personas
En humanos, el contacto con los pelos urticantes puede provocar:
- Reacciones cutáneas con picor intenso, enrojecimiento e inflamación.
- Irritación ocular, especialmente peligrosa en exposiciones repetidas.
- Molestias respiratorias si los tricomas son inhalados.
- Reacciones alérgicas en personas sensibles.
Los niños son un grupo especialmente vulnerable debido a su mayor contacto con el suelo y a la falta de percepción del riesgo.
3. Peligros de la procesionaria para perros y otras mascotas
La procesionaria es especialmente peligrosa para los perros. Al olfatear o lamer una oruga, los pelos urticantes entran en contacto con mucosas muy sensibles, lo que puede causar:
- Inflamación severa de lengua y boca.
- Lesiones internas.
- Necrosis en tejidos.
- Riesgo vital si no se actúa de forma inmediata.

Por este motivo, el contacto con procesionarias se considera una urgencia veterinaria.
4. La procesionaria muerta también es peligrosa
Uno de los errores más habituales es pensar que una procesionaria muerta deja de ser peligrosa. Sin embargo, los pelos urticantes mantienen su toxicidad durante meses, incluso después de la muerte del insecto.
Esto explica por qué:
- El suelo sigue siendo un foco de riesgo.
- Los animales pueden verse afectados fuera del periodo visible de procesión.
- La manipulación sin protección sigue siendo peligrosa.
Cuándo es más peligrosa la procesionaria
El periodo de mayor riesgo suele concentrarse entre finales de invierno y primavera, cuando las orugas descienden del árbol en procesión para enterrarse en el suelo y completar su transformación.
Durante esta fase:
- Aumenta el contacto accidental.
- Se incrementa la dispersión de pelos urticantes.
- Se multiplican los casos en personas y mascotas.
Cómo prevenir los peligros de la procesionaria
Para reducir riesgos es fundamental:
- No tocar orugas ni nidos, estén vivos o muertos.
- Evitar métodos caseros sin conocimiento técnico.
- Limitar el acceso de mascotas a zonas afectadas.
- Actuar de forma preventiva antes del descenso al suelo.
El control profesional especializado es la única forma segura de eliminar la plaga sin poner en peligro la salud.
Por qué es importante actuar a tiempo frente a la procesionaria
La procesionaria no es un problema menor ni puntual. Sus efectos sobre la salud de personas y animales, junto con su impacto ambiental, hacen imprescindible una gestión responsable y preventiva.
Actuar a tiempo permite minimizar los peligros de la procesionaria, evitar situaciones de riesgo innecesarias y proteger tanto el entorno como a quienes lo utilizan. Descubre más sobre otras alergias causadas por plagas.
Preguntas frecuentes sobre los peligros de la procesionaria
La procesionaria es peligrosa por sus pelos urticantes, que se desprenden con facilidad y pueden provocar reacciones en la piel, los ojos y las vías respiratorias, incluso sin contacto directo con la oruga.
Es más peligrosa cuando las orugas descienden del árbol y se desplazan por el suelo, ya que aumenta el riesgo de contacto accidental, especialmente para niños y mascotas.
Sí. Puede causar dermatitis, irritación ocular y molestias respiratorias si los pelos urticantes entran en contacto con la piel o se inhalan.
Sí, es especialmente peligrosa para los perros. Al lamer u olfatear una oruga, los pelos urticantes pueden afectar a mucosas y provocar inflamación grave, por lo que se considera una urgencia veterinaria.
Sí. Aunque esté muerta, puede seguir liberando pelos urticantes activos durante meses, por lo que el contacto con restos o con el suelo contaminado sigue suponiendo un riesgo.



